lunes, 22 de junio de 2015

Quito, una apreciación afectiva

Quito, duermes voluptuosa sobre el perfil femenino de tu estructura,  tus calles  aventureras locas, cruzan tus entrañas deleitando el recuerdo, saboreando el romance.


Quito, ciudad que arrugas  el tiempo, permaneces con vitalidad de siglos, eres historia viviente, tus subidas y bajadas ondulan tu  belleza.


 Quito proyectas lo inesperado; son tu Yavirac  e Itchimbía,  auténticos senos sensuales de tu atractivo enigmático de creación y entrega; ciudad donde la creación armoniza la primavera con horizonte romántico, fuiste bordada con el trazo imponente de tus montes, te desenvuelves juguetona en las faldas del coloso Pichincha, con presencia infinita de concepción divina.

Quito, ciudad única que dialogaste con el tiempo, creaste la nueva dimensión de la cultura en sacrificado desenvolvimiento, amalgamaste lo ancestral con lo extranjero, programaste la improvisación en tus subidas y bajadas, donde se balancean los recuerdos, las leyendas y el romance.  Te abres en abanico al progreso, pero mantienes la dulzura y nostalgia de lo añejo.

Quito, duermes plácida y todavía te despiertas con el canto persistente de las aves y la plegaria nostálgica del sonar de tus campanas. Eres el sueño realidad, donde se cristalizan los afanes de propios y extranjeros. Por eso fuiste declarada primera ciudad “Patrimonio Cultural de la Humanidad” y ostentaste el título de “Capital Iberoamericana de la Cultura”. 


Que no desmaye tu lucha, para ser el medio propicio de una revitalizante cultura. 


Yavirac: montecito llamado Panecillo
Itchimbía: colina cercana a la anterior
Pichincha: volcán

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